Siempre quise contarte la vida desde mucho antes de que existieras. Siempre soñé con escribirte sobre cómo es el mundo al que vas a llegar, contarte los olores y los colores que aquí se sienten.
Soñé con escribirte cada noche para que, cuando tu corazón se rompa en algún momento de tu vida, vuelvas a estas páginas. Vuelvas aquí para sentirme más cerca y menos lejana.
Cuando ya no nos encontremos en la corporalidad de nuestros cuerpos, me gustaría que tuvieras esta memoria viva sobre quién fui, cuál es tu historia, de dónde vienes y ojalá algo de todo eso pueda ayudarte a construir el mapa hacia dónde ir. Deseo que estas palabras te ayuden a construir alguna respuesta a la pregunta más difícil que alguna vez te harás: ¿Quién verdaderamente soy?
Y, querida hija, me gustaría empezar por el final. Por el último consejo. Estemos donde estemos, no permitas que la ausencia física ni la liviandad de nuestros cuerpos condicionen el amor eterno.
Te amo desde mucho antes de que llegaras y te amaré por siempre.
Con amor,
Mamá.
Para Emma.
Próximamente....
Próximamente...
Próximamente...