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Te invito a leer un rato


Un día lluvioso. Las 7.30 am. Está tomando un café, con la cara triste y mirando un punto fijo. En lo único que piensa es qué pasaría si no estuviera aquí. Se da cuenta que quiere algo más. Algo más grande, sólido, corpóreo. Algo que no se evapore y no se termine en cuatro sorbos. 

-¿Qué desea? 

-Algo más -responde-.

De repente, mira el móvil y la pantalla le marca que tiene un nuevo mensaje en WhatsApp. El corazón se le acelera. Se cree invencible. Siente que ahora sí tiene más. 

-Un sándwich, por favor.
-Entendido.
-Ah, y un muffin de chocolate.
-Entendido.
-Ah, una cookie.
-Ah, y un pan de queso.
-Entendido, ¿desea algo más?
-Todo lo que sea posible desear -responde-. Pero, por hoy, así está bien.

Paga. Abre el mensaje. Se siente vacía nuevamente. Es que no lee nada que le permita saciar su deseo de más. No tiene nada. Sólo un sándwich, un muffin, una cookie y un pan de queso. Qué patética, tan invencible que se creía al ver el mensaje en la pantalla. Se come de golpe lo único que tiene. Aunque lo intente. el vacío no se llena. Es sólo eso. Un mensaje. Que no dice algo malo pero tampoco dice algo bueno. No genera expectativa pero tal vez desilusión. No deja entrever desinterés pero tampoco seguridad a corto, mediano ni largo plazo. Pff el futuro no existe. Piensa, "ya está". No nos casaremos. 

Come el último bocado de pan de queso, abre el WhatsApp y responde: 
-Jajajajajaja, holaaa!!! Cómo estás? *envía foto del café*

Piensa: ahí está tu café vacío, amargo y oscuro.


Un día lluvioso. Las 7.30 am. Está tomando un café, con la cara triste y mirando un punto fijo. En lo único que piensa es qué pasaría si no estuviera aquí. Se da cuenta que quiere algo más. Algo más grande, sólido, corpóreo. Algo que no se evapore y no se termine en cuatro sorbos. 

-¿Qué desea? 

-Algo más -responde-.

De repente, mira el móvil y la pantalla le marca que tiene un nuevo mensaje en WhatsApp. El corazón se le acelera. Se cree invencible. Siente que ahora sí tiene más. 

-Un sándwich, por favor.
-Entendido.
-Ah, y un muffin de chocolate.
-Entendido.
-Ah, una cookie.
-Ah, y un pan de queso.
-Entendido, ¿desea algo más?
-Todo lo que sea posible desear -responde-. Pero, por hoy, así está bien.

Paga. Abre el mensaje. Se siente vacía nuevamente. Es que no lee nada que le permita saciar su deseo de más. No tiene nada. Sólo un sándwich, un muffin, una cookie y un pan de queso. Qué patética, tan invencible que se creía al ver el mensaje en la pantalla. Se come de golpe lo único que tiene. Aunque lo intente. el vacío no se llena. Es sólo eso. Un mensaje. Que no dice algo malo pero tampoco dice algo bueno. No genera expectativa pero tal vez desilusión. No deja entrever desinterés pero tampoco seguridad a corto, mediano ni largo plazo. Pff el futuro no existe. Piensa, "ya está". No nos casaremos. 

Come el último bocado de pan de queso, abre el WhatsApp y responde: 
-Jajajajajaja, holaaa!!! Cómo estás? *envía foto del café*

Piensa: ahí está tu café vacío, amargo y oscuro.


Un día lluvioso. Las 7.30 am. Está tomando un café, con la cara triste y mirando un punto fijo. En lo único que piensa es qué pasaría si no estuviera aquí. Se da cuenta que quiere algo más. Algo más grande, sólido, corpóreo. Algo que no se evapore y no se termine en cuatro sorbos. 

-¿Qué desea? 

-Algo más -responde-.

De repente, mira el móvil y la pantalla le marca que tiene un nuevo mensaje en WhatsApp. El corazón se le acelera. Se cree invencible. Siente que ahora sí tiene más. 

-Un sándwich, por favor.
-Entendido.
-Ah, y un muffin de chocolate.
-Entendido.
-Ah, una cookie.
-Ah, y un pan de queso.
-Entendido, ¿desea algo más?
-Todo lo que sea posible desear -responde-. Pero, por hoy, así está bien.

Paga. Abre el mensaje. Se siente vacía nuevamente. Es que no lee nada que le permita saciar su deseo de más. No tiene nada. Sólo un sándwich, un muffin, una cookie y un pan de queso. Qué patética, tan invencible que se creía al ver el mensaje en la pantalla. Se come de golpe lo único que tiene. Aunque lo intente. el vacío no se llena. Es sólo eso. Un mensaje. Que no dice algo malo pero tampoco dice algo bueno. No genera expectativa pero tal vez desilusión. No deja entrever desinterés pero tampoco seguridad a corto, mediano ni largo plazo. Pff el futuro no existe. Piensa, "ya está". No nos casaremos. 

Come el último bocado de pan de queso, abre el WhatsApp y responde: 
-Jajajajajaja, holaaa!!! Cómo estás? *envía foto del café*

Piensa: ahí está tu café vacío, amargo y oscuro.